Cobayas

Cobayas

Aquel día se nos presentó un caso de mediación familiar. Ambas partes pusieron todo sobre la mesa, mostrando buena fe en la aportación de datos. Todo estaba claro: él había aportado más económicamente al matrimonio, su salario cuadriplicaba el de ella, ella se había dedicado más a los niños… No había discusión. Ambos planteaban custodia compartida, vivienda para los niños y para la madre, que iba a gozar de su cuidado (ya que el horario de trabajo de él se lo impedía), visitas muy amplias para el padre, la cobaya se quedaba en casa y la cantidad que había de pasar por alimentos estaba calculada y era conforme.

Entonces llegó el momento antes de la firma del acuerdo: Se lo contaron a la familia. A partir de ahí comenzaron los “¿Pero qué dices?” “¿Pretende sacarte todo?” “Mi vecina tuvo un tema así y no se quedó con la casa”. Y más….

Las partes me reiteraron que no querían discutir, ni entre ellos, ni con la familia. Aún así, abandonaron la mediación y dejaron la decisión en manos de un juez.

Cada uno fue a su abogado, y cada uno, como es lógico, pidió lo máximo posible (lógicamente). Con el fin de argumentar las peticiones, cada demanda hacía daño al otro. Ellos se lamían las heridas y yo les tranquilizaba argumentando que eran sólo estrategias procesales. A pesar de ello, trasladaron los ataques a sus familias, los comentarios llegaron a oídos de los niños, que sufrían, y provocaban dolor en los padres, que ahondaban en el rencor.

Y llegó el juicio. Un caso más dentro de una larga lista. Gente que entraba y salía cada media hora, y unos profesionales que escuchaban y tenían en sus manos la terrible responsabilidad de decidir una convivencia. Los abogados de cada parte se acusaban, narrando historias y emociones que no eran exactamente ciertas, de aquella pareja, novios desde los quince años, que habían desgastado, como la canción, el amor “de tanto usarlo”.

Llegó la sentencia. Juez y fiscal concluyeron lo mismo que aquel acuerdo inicial. Exactamente lo mismo. Un juicio, dos abogados, minutas de profesionales, niños preocupados, familia opinando… y todo para seguir igual.

…Excepto por un pequeño y peludo detalle: La cobaya. Aquel animal fue ignorado en la sentencia, y la mujer me llamó de inmediato indignada. Retomaron los reproches sobre quién era el verdadero propietario, problemas con alergias … los viejos dimes y diretes.

Al final la cordura, y sobre todo la felicidad de los niños, se impuso. La cobaya quedó en casa con la mujer y los niños. El padre les dijo que ayudaran a limpiar la jaula, que cuidasen a mamá y su alergia…

…Y volvieron las conversaciones y el diálogo de los primeros días que nunca deberían haberse perdido.

Rocío Sampere. Vicedecana del Ilustre Colegio de Procuradores.

La mediación en datos

La mediación en datos

  • El uso de la mediación como alternativa para la resolución de conflictos supondría un ahorro superior a los 1.400 millones de euros para las arcas públicas
  • La utilización masiva de la mediación como proceso previo reduciría la entrada de casos en los tribunales en casi un 30%.
  • Con absolutas garantías jurídicas e implantada en otros países, acortan el período de resolución de conflictos entre un 80% y un 90%.
  • La UE establece el coste medio de un juicio civil en 4.007 euros para cada una de las partes frente a los 320 euros en un proceso de Mediación.
  • El 70% de los casos que se someten a Mediación alcanzan una resolución inmediata.