Los conflictos en el ámbito sanitario: La mediación como solución

Los conflictos en el ámbito sanitario: La mediación como solución

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid está implicado en impulsar y desarrollar la mediación en el ámbito propio en el que sus colegiados ejercen su profesión, de conformidad con lo establecido en el artículo 5, letra ñ), de la Ley 2/1974, de 13 de febrero, sobre Colegios Profesionales.

Para ello ha formado a un grupo de médicos mediadores conforme a lo exigido por el Real Decreto 980/2013, de 13 de diciembre, y ha firmado sendos acuerdos con el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid para promover e instaurar la mediación no solo en el ámbito de la asistencia sanitaria, sino más recientemente en el de los accidentes de tráfico, en el esquema previsto en la Ley de reforma del Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, Ley 35/2015, de 22 de septiembre.

Centrándonos en el primero de los referidos, todos los ámbitos profesionales tienen sus particularidades, pero lo cierto es que el mundo de la sanidad tiene sus propias características, muy distintas a la de otros sectores de la sociedad. En el mismo conviven de forma habitual médicos y otros profesionales y, además, todos los ciudadanos, de forma permanente unos, de forma puntual otros.

En esa convivencia se producen conflictos, como en toda realidad humana y, desde luego, la mejor forma de prevenirlos y resolverlos no siempre es la de acudir a un juzgado.

Quienes discuten la mediación dicen que en la sociedad española no existe cultura de la mediación, que somos viscerales, que necesitamos que otro ponga orden por nosotros en las disputas que nos surgen …

Sin embargo, si miramos a otros países de nuestro entorno, vemos que la mediación no es tan desconocida ni despreciada.

Estamos en una época de reformas de estructuras y de cambios de costumbres, y en lo que se refiere a la Justicia, algo tenemos que hacer.

Y ese algo tiene que pasar, si nos fijamos en ese entorno, por potenciar la mediación como fórmula complementaria de resolución de conflictos respecto a los tribunales, precisamente para aligerar la carga de asuntos a los juzgados de toda España que siguen abarrotados de trabajo.

¿Cómo concienciar a la población de las ventajas de ser mediado en vez de ser juzgado? ¿Por qué no ir a un mediador en vez de ir a un juzgado?¿Cómo generalizar el uso de la mediación en España? La respuesta está, me temo, y va en contra de mis convicciones, que … legislando.

Un ejemplo lo tenemos en lo que ocurrió con la prohibición de fumar en lugares públicos. En poco tiempo nos hemos adaptado a una realidad que si nos la hubiesen contado hace unos años, no la hubiéramos creído.

Lo mismo se puede hacer con la mediación: Necesitamos que cambiemos nuestra forma tradicional de pensar sobre cómo actuar y de qué forma proceder cuando tenemos un conflicto, y utilizar la mediación.

Se trata de la forma más rápida, más educativa también, ya que modificando la ley se puede imponer a las partes enfrentadas lo que solo se puede obligar a hacer en la mediación: La asistencia a la sesión informativa.

Otro modo puede ser penalizando con una condena en costas agravada a aquél litigante que no se haya querido sentar a dicha sesión informativa, por ejemplo.

Se trata de requerir a las partes el sometimiento a la mediación antes de iniciar un juicio. Ello no significa que las partes estén obligadas necesariamente a transigir sus disputas a través de la mediación, sino solamente a intentarlo a través de este sistema.

Esto no es una idea peregrina, ya estaba prevista en el texto del anteproyecto de la hoy vigente Ley 5/2012, de 6 de julio, pero que se suprimió en la tramitación parlamentaria.

Solo así se logrará, primero, dar a conocer -con vocación de generalidad- que la mediación existe y, segundo, ofrecer otra solución distinta para resolver un conflicto.

Incluso la mediación empieza a regularse expresamente para determinados conflictos en algunas normas legales como por ejemplo en el artículo 45 del Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público, para la solución extrajudicial de conflictos colectivos (eso sí, de manera algo confusa); o en el artículo 14 de la antes referida Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación.

Reino Unido reformó su norma procesal civil en abril de 1999, con la entrada en vigor de las denominadas “Civil Procedures Rules 1998”, en las que se incluía la obligación para las partes, en la medida de lo posible, de llegar a un acuerdo sin hacer uso de los juzgados y tribunales. Esta normativa ha quitado gran carga de trabajo a los tribunales. Existen datos de los casos civiles iniciados, de los cuales sólo un 35% terminan en juicio.

En otros países, como Italia o Argentina, es obligatorio acudir a la sesión informativa con un mediador antes de presentarse ante un Juez.

Con este cambio legislativo, además, los abogados no podrían obviar la información que a día de hoy están obligados a dar a sus clientes sobre la mediación, y que lamentablemente por lo general no se cumple: El Código Deontológico de aplicación, en su artículo 13.9, letra e), determina que el Abogado tiene la obligación de poner en conocimiento del cliente cuales son posibilidades de transacción, conveniencia de acuerdos extrajudiciales o soluciones alternativas al litigio.

Las bondades de la mediación son conocidas: Es más barata, más rápida, más libre, más personalizada y más satisfactoria para las partes que un proceso judicial. Se trata de alcanzar soluciones sencillas, prontas y menos costosas a las disputas que enfrentan a personas o entidades. Y que no destruyan la relación entre las partes, que muchas veces tienen que seguir coexistiendo.

Y estas bondades se multiplican en el ámbito de la sanidad, en la que es compartido el interés de profesionales y pacientes: No solo en lo que se refiere a la mediación en conflictos por responsabilidad en la asistencia sanitaria, sino en lo que se conoce como mediación organizacional, dentro de una institución o entidad sanitaria, en la que se producen conflictos en la labor y convivencia diaria y que muchas veces es más de carácter preventivo que resolutivo.

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