El nuevo debate: Sesión informativa si o no

El nuevo debate: Sesión informativa si o no

Ahora empezamos con éste debate, es lo que nos enseña la historia; si había proporción, defendemos la desproporción, y lo mismo con lo armónico y lo inestable, con lo estático y lo dinámico… cuando llegamos, lo que está no nos vale:  busquemos las razones.

Los mediadores, que miramos dentro de la ideología, la psicología y la espiritualidad del ser humano, parece posible que adoptemos la teoría mecánica de Wolffin y decimos, “esto hay que impulsarlo, se debilita, debemos reforzar, estimular” porque en sus propias palabras

“la participación en el espectáculo ofrecido se vuelve cada vez menos intensa (…) pierden su fuerza.”

A mí me llegan más las palabras de Einstein, que estudiando sobre un Newton que fue el analista por excelencia, quería avanzar, pedía respetuoso perdón por ello y nos dejaba estas palabras:

“¡Perdóname, Newton! Encontraste el único camino posible para tu época y que era accesible al hombre de grandiosos pensamientos que fuiste, pero hoy día, todos sabemos que para una mejor comunicación entre los lazos mundiales, debemos sustituir tus conceptos por otros más alejados de la esfera del experimento directo.”

Así que, compañeros mediadores, nosotros somos sólo un eslabón más de la sociedad, un punto más de la historia, un instante más de la mediación, sólo que en España está asentándose, y permítanme sacar una conclusión de las dos imágenes que he expuesto para abrir nuestro escenario:

Cambiaremos cuando la sociedad lo demande, cuando el ciudadano se aburra del espectáculo, o cuando se llegue a la conciencia clara, por evidencias, de que hay que sustituir conceptos, o avanzar sobre ellos.

Y nuestro escenario es una sociedad que a ritmo lentísimo introduce la mediación, que debe ganar respeto ante el ciudadano, que le debe dar confianza, y creo que en este mismo momento el mismo Wolffin nos diría que no hay aburrimiento que motive el cambio.

Y Einstein, nos comentaría, quizás, que no hay evidencias científicas (porque no hay suficientes mediaciones hechas en nuestro país, en nuestras culturas) y que debemos seguir analizando. Y no desdeñar ya lo que está asentado en otras sociedades,  que debemos avanzar sin destruir. 

¿Y que se hace mal para que surjan dudas? Pues se convocan sesiones informativas de poco tiempo, por compañeros que cada diez minutos tienen prevista una, y entonces se repite con automatismo el contenido del Art. 17 de la Ley, y se da una sensación de “no me lo creo” “no tengo tiempo” “no me hable que esto se lo tengo que decir yo”, y el ciudadano sale con la misma sensación de no ser escuchado de siempre. Esto no es mediación, esto no es la apuesta por el “yo”.

Si Carls Rogers nos viera, nos alejaría de su mundo, él que defiende: “si alguien te escucha existes”.

¿Y en que casos se debería limitar esta sesión informativa? Es la enseñanza de siempre, debemos prescindir de datos o de tiempos cuando el mediador así lo demande, ante aquellos que conocen el método y no necesitan más, cuando nosotros estemos seguros de que esto es así, sincronicemos con ellos, y adelante, no hace falta explicar lo que se sabe, solo asegurémonos.

Por eso en mi opinión, la sesión informativa debe seguir como paso previo esencial, donde el ciudadano quede satisfecho de conocer el quien, el como, el cuando, el porqué y el cuanto. No es tiempo de cambios.

ICPM_0026Rocio Sampere
Vicedecana del ICPM
Experta en mediación

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